Martes cualquiera, calor tropical característico de una tarde de casi-verano en las calles de Asunción, viento que quema las pestañas, sombra que no ayuda en nada, transpiración parado, transpiración sentado, transpiración acostado, imposible salvarse de las llamaradas de calor.
Aire on para amenizar el almuerzo, Ups! timbre quien será?
>hola?
>hola, soy Espínola el electricista...
>si si, un ratito por favor
>papá, Espínola es..
>aaa deja que yo le abro
Luna, acalorada, ansiosa por descubrir el mundo exterior, se acerca velozmente su libertad esquivando las piernas de Don Hugo, este intenta detenerla pero nada puede parar a un caniche que ha tomado una decisión. Pero la libertad es corta cuando se cruza un empedrado tan veloz siendo uno tan chiquito, Luna es atropellada.
Sorpresivamente nada es suficiente para ella, de 35 años perrunos, que ha estado al borde de la muerte en dos ocasiones previas, no se da por vencida, y hoy en día, a pesar de haber sido arrollada puede contar victoriosa su historia de vida.
Con nada mas que una lesión en la pata posterior derecha y un leve rengueo Luna sigue y seguirá siendo parte de la familia.